24 May

Nicholas Lemons. Para Explimirle el Zumo

Hoy os traigo un nuevo espécimen digno de mención.
Su nombre es Nicholas Lemons y es uno de los modelos actuales mejor cotizados. Mayoritariamente ha desarrollado su carrera en Armani, donde es una de sus principales imágenes, pero entre sus trabajos también puede presumir de haber participado en campañas tan importantes como pueden ser las de Dolce y Gabbana, DKNY, Van Heusen, Ebel o Dsquared2.


No se lo que pensareis vosotros, pero a mi personalmente me encantan los tatuajes que ocupan casi todo el brazo, y mas todavía si se extienden un poco sobre el pecho, si, puede que sea una especie de fetiche extraño, pero a mi me ponen un montón, por lo que podréis imaginar la opinión que tengo sobre este magnífico mancebo.
¿La compartís vosotros? Puede que si, puede que no, para gustos están los colores ¿no?
Y eso que el que lleva nuestro primo Nicolás, no me resulta excesivamente chulo.

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6 Responses to “Nicholas Lemons. Para Explimirle el Zumo”

  1. 0scar Portela Dice:

    Embriaguez del desierto

    por Oscar Portela

    Carne desocultada y amanecida siempre.

    Carne refugio del áspid y la alucema.

    Carne donde despierta el sol y se posan

    Las sombras sobre el día anterior al día

    En que el desierto vio por vez primera

    Sin nostalgia ninguna rodar sobre el cilicio

    La negra sombra del insecto primero.

    Carne portadora de la carta robada.

    Carne sin destinatario ni remitos del cielo.

    Carne sin húmeros ni nombres.

    Solo cilicio dorado sobre la ardida piel y

    El escozor del sol, “la sed”, “la sed”, que se

    Exalta en la primér pulsión que conduce

    Hacia el dátil y el oasis tan solitario como

    Esta carne sin nombre y sin origen, aún sin

    Cuerpo y órganos donde posar mirada, buscar

    Refugio, ser colonia portadora de territorios

    Que pidan ser colonizados por los gérmenes

    Portadores de vida – el rayo- los elementos todos

    Que ahora vienen hacia el dominio de la nada

    Y hacen aquí su labrantío.

    ¡Oh carne, tierra sin nombre, desierto sin posada!

    Inocencia de lo que no tiene antes ni después

    Y eternamente se repite en la palabra

    Que tú pones en mí, siembras en mí, oh principio

    Generador de vida, belleza y fuerza,

    Sin otra esfera rotatoria que hacerme tuyo

    Y como el sol antes del sol y hacernos mutuamente

    Desde un principio sin principio

    Destinados al goce y la locura,

    Destrozándonos en la afirmación

    De la eterna metamorfosis de lo mismo.

    Mis cenizas serán el alimento de los cuerpos

    Que nuevas carnes roten y vida y muerte

    Serán las aleteias del instante perfecto

    Sin nostalgias de purezas profanas.

    Tu piel cubierta de cilicio y de oro, tu misma

    Piel dorada es la del dios que muere y solo indica

    El camino de la vuelta a la gracia de la inocencia

    Del devenir que fluye como fluyo desde tus brazos

    Hacia el cenit de destilada sangre.

    Y olvidado de todo en la anamnesis

    De saberme escandido hago de toda carne

    Hoja donde grabar los éxtasis de un Eterno

    Retorno pues que soy el trabajo de tus días

    Nícholas Lemons alabanza de lo que no

    Será perdido y dios humanizado por las gracias

    Que presiden los ciclos y gestaciones todas

    Del juego del azar que recomienza

    Cuando tú me devuelves el Ápeirón que estalla

    En el cincel de oro de buriló tu cuerpo

    Para hacer de mi carne un Jardín de Delicias,

    Y ver crecer un niño solar del torso en el cual

    Duerme ciego al horror de todo

    La inocencia del mundo que tú llevas contigo.

    Oscar Portela

    Corrientes- Argentina

    28 de octubre del 2008

  2. Oscar Portela Dice:

    LOS OJOS QUE DESDE MI TE AMAN,
    POEMA DE OSCAR PORTELA

    Me miras. Y desde ti me veo. Soy yo otra vez.
    En el azul profundo de mar de tu mirada caben
    Todos los cielos. Me miras. Estoy aquí. Soy un
    Viento. Soy índigo. Solo para mi mismo esta fluyendo
    Mi vida como un río mirado y visto.

    Soy esta apuesta. Y te contemplo. ¿De lo contrario
    Como me miraría yo en tus ojos?. ¡Helas!

    No tienes tiempos. Y tiene el tiempo alas. El orden es.
    Y responsable soy de ese llamado al que contesto
    Sin misterio ninguno. Vuelvo a ser yo y espero.

    Somos hijos de Adán. Somos su sombra y su retorno todo.

    ¿Que me lleva hacia ti sino el deseo? Sube desde tu boca
    Astral un tiempo que se abre como dulce durazno
    Y sangra mi alma en tu nostalgia pura
    De otra patria lejana.

    ¿Que me dicen tus ojos,tu mirada? ¿De que secretos sellos
    Demoníacos preservados por las semillas
    De otras tierras me dictan éstos arrobos y estas danzas?

    Tu frente el mar, el mar sobre esos ojos sin olas y sereno.

    Y en cuadratura exacta la barbilla de lo que fuera fauno
    Y es mortal ahora. Hijo de un ángel desamparado y triste.

    Agrio sabor de un silbo vulnerado por la envidia de Apolo
    Ya vencido por Marcias. Hay fuegos y lamentos en tus ojos Nicholas.

    El secreto sellado en una urna egea clama por ser colmado.

    Y el eco de tu llamado vibra sobre tus puros pómulos.
    Oratorio donde se deposita un beso.

    Todo tu rostro es un llamado en sombras.

    Y yo respondo con cánticos profanos. Solo tendrías que adelantar
    La mano y el viento de ser en abundancia
    Derramaría todo.

    Me miras y devuelves a mí constantemente. A lo que fui
    Y a lo que soy de nuevo.

    Un mensajero solo. El servidor de un Dios ya desterrado
    Que espera del mortal su guarida segura.

    Su aposento y su cuna. El reposo final en ésta tierra.

  3. Oscar Portela Dice:

    AMOR Y MUERTE

    O LAS LAGRIMAS DE EROS

    poema de Oscar Portela

    A BARRY CARTER

    Ven a mí ahora, así se hará justicia.
    Pues si antes de tiempo te nombré,
    y respiré tu aire en la amapola y en tus
    muslos más blancos que el deseo ahora
    solo en sueños tomas mi voz y hablas.

    Dices, dictas los latidos del corazón
    cansado, arrebujado en tu memoria.

    Y me sostienes con tus suaves manos y
    con el viento de los sonidos que penetran
    Hasta el vientre del sexo. Junco
    arremejido por la tempestad del tiempo.

    Y yo entregado a ti y a las impunes
    redomas del placer que así se pagan,
    con soledad y llanto, con vacío
    y triste orfandad de un alma que no
    tiene otra morada que mirarte a los
    ojos y saber que en esos calmos lagos
    ya vacíos están todos mis muertos.

    Las llagas que ningún Dios puso en mí
    Sino el ansia de Icaro y ser más.
    Aún más y contenerlo todo.

    Sucedió en un instante. Los espejismos
    bebidos lo confirman y penetran
    en mí como cuchillas y el agua dulce
    se torna amarga entre mis labios.

    ¡Ah poseído por el amor que mata!

    Por la muerte que ama en mí
    más que la nada pues es preferible
    a no querer “querer la nada”,
    la ciega muerte que ríe hoy
    de aquellos cuerpos que entrelazados
    formaban la eternidad de un tiempo
    que se deslíe tempranamente ahora
    pues ya no espero.

    Pues ya no espero los milagros de la suerte
    que son solo palmeras sin dátiles ni hojas
    deste desierto ensombrecido
    cuando aún mi sombra se proyecta en el otro
    y busca amparo en unos dulces
    labios que solo son prisiones, sombras
    del pasajero de la nada, proyecciones
    del pájaro de la ausencia que aún
    canta en los sueños, que aún dice en
    los sueños, amor que matas
    culmínate en mis horas.

    Haz de mí tu renuncia y renuncia a mí
    como en la cruz tú renunciaste a ese Otro
    que soy también en medio de tinieblas
    ahora, mientras canta en el cielo el astro
    que en la noche luce y santifica con ansiosas esperas
    y entre dulces aromas el alma condenada.

    Está es la hora: cumplamos el destino
    Que la palabra anuncia.

  4. Oscar Portela Dice:

    JED HILL HIJO DE ZEUS Y AMANTE
    POEMA DE OSCAR PORTELA

    JED HILL UN HIJO DE ZEUS
    poema de Oscar Portela

    Jed, no es Apolo no, el que sembró su semen
    en las islas Egeas para que nazcas tu,
    hijo de Zeus y envidiado por el Olimpo entero.
    Así tu reino – construido por porfido y con sangre -
    es el de todo súbdito que ama el vasallaje
    del amor, al que rendidos – prosternados,
    uncen la savia de sus vidas: dese modo
    tu padre olímpico creó tu cuerpo de titan para
    que nunca mueras y des el pan y el vino a quien lo necesita.
    ¡Ah, que bello eres señor mío! ¡Zagreus!… ¡Zagreus!
    ¡Más dulce que la miel de las colmenas de Palmira
    en donde rinden culto a tu hermosura-
    y es tu abraso de amor el liquido que llevas
    para que brote de la tierra
    simiente clara de otra raza de reyes.
    ¡Ay, si por instantes tu eternidad penetrase
    en mi cuerpo, leve me elevaría hacia los cielos,
    y besaría la ingle de donde brota
    el tallo que florece fulgente como flama
    para que nadie muera, pues traes la eternidad
    en él, tu sembrador de la ambrosia!
    Y yo, como custodio del templo en el que
    finges dormir, vivo por siglos
    para que la luz de tus transformaciones
    no se apague y como el rayo que te engendró
    cruce los tiempos hacia el retorno- y lance
    la flecha de la felicidad perfecta,
    encarnada en la divinidad de carne y hueso
    y metamorfoseado en otros que son tu mísmo,
    Jed Hill, oh semidiós y amante.
    Ahora Jed, ayer Heracles y en otros
    tiempos otro pero el mismo.
    Nadie blasfeme en el templo del más bello
    titan el cual jamás demora su llegada al puerto
    de la humana esperanza.
    Yecto y rendido antes tus plantas
    beso tus piernas que son columnas jónicas,
    y asciendo hacia la inagotable fuente de tu sexo-
    besando con ardor tus labios fuentes-
    - buscando tú desnudo torso como coraza donde guardar
    fragilidad y hastío.
    Soy tuyo Jed. Otro súbdito más
    que adora a Pan y sabe en su corazón quien eres-
    la multiplicidad de dioses escondidos tras de todas
    las cosas deste mundo. OSCAR PORTELA

  5. Oscar Portela Dice:

    Soñando con Aarón Loftin
    poema de Oscar Portela

    Y si mañana el ominoso cuervo en mi ventana
    La oración pronunciara, nunca más. Ay, no tendré
    Ya lagrimas para llorar por mí sobre este cuerpo
    Aún caliente, vacía habitación no suficientemente
    Amada por mi mísmo y olvidada y lacrada por las
    Memorias que ocultas en el ambivalente espacio
    Del olvido: pues de mi mismo – de lo que fui –
    Olvidado pervivo como la sombra de una sombra,
    Y ya mi corazón no se ilumina con la luz del
    Relámpago, ni el trueno hace temblar mi corazón,
    Ni las lluvias y el viento se hacen conmigo como
    Las furias que fueron en la edad de la sangre y el
    Eros, que ponían paisajes ante mis ojos mientras
    Ardía la sangre en el caldero de las brujas y solo
    En los sueños caía en los precipicios de la pasión
    O volaba hacia ti mientras ardían las arterias y
    La muerte era vida y mas vida cuando lo imaginado
    Apenas de mi se apoderaba, con la fuerza de una
    Magia implacable y yo, solo a veces, correspondía
    Jugando con el arcano de la vida, medroso, Ay,
    Pués solo ahora fustigo con imágenes el pecado de no
    Haber sido feliz por temor quizá a la moneda falsa,
    Pero cuando contemplo tú cuerpo desnudo bajo
    La lluvia, la exultación de la temida música y borro
    Con la imaginería de mis manos los olvidos presentes
    En el desnudo abismo de la belleza que se yergue como
    Promesa de una felicidad eterna, se que “cometí el peor
    De los pecados, no ser feliz”. Y en esta soledad
    Contemplo como un Dios dispuso de las medidas
    Áureas para que los poetas las cantemos y nos
    Entreguemos al destierro del amor sin otro destino
    Que ser unos ¡el sueño- el sueño eterno que no terminará
    Jamás aunque de delicias esté hecha la noche
    En el que todo pacto será sellado con la sangre
    De las bocas humedecidas por las tormentas
    Del deseo. ¿O eres la burla del mortal condenado
    A tormentos y tu la ardiente hoguera que purifica
    Los pecados con el ahogo del no más, Aarón Loftin?
    Tan bello tu que ningún Praxisteles te imaginó en sus
    Duras batallas con las formas.¿Que hechiceros
    Dibujaron las formas que hacen música al bajar
    De tus hombros a tu fina cintura? ¿Y tus manos capaces
    De bendecir al mundo tomándolo entre ellas?
    Tus caderas son las rutas de remotas estrellas y
    Hacia ti, hacia tu carne de cordero y demonio, viajan las estrellan.
    Todos los adjetivos del idioma y el deseo, el deseo
    De pronunciarte Aarón, mientras mi boca sigue la
    Fina linea de tus dulces caderas no existen ya. Un espejismo eres
    Que hiere y que redime: un Dios viviente que nos
    Recuerda que la vida en solo una promesa no cumplida.
    Mientras te miro, el asombro sembrado de deseos
    Convierte en ofertorio nuestra pasión sin límites:
    Eres el Dios que da, la potestad que otorga y que perdona.
    Beso tus pies, tus piernas, subo con infinito celo
    Las escaleras de la blanca espuma de tu piel hasta
    Tu púber sexo y continuo hasta el plexo donde las
    Lanzas se estrellaban sin mancillar tu carne, hasta
    Llegar a la fuente sagrada de tu boca, y aquí la eternidad
    Es flor de Loto, hasta llegar hasta tu frente, frontispicio
    De un templo coronado de rizos, Oh fontana
    De que mana toda gracia, toda belleza que es sello
    De eternidad y aurora que nos promete entre gemido y
    Gozo la eternidad de ser nuevamente formas leudadas
    Por Deseos en los que no habrá pecados, porque el mas vivir
    Ceñido a tu cintura es redención de todo cuando tu
    Con tus manos acaricias mi cuerpo y soy nuevamente
    La estrella que tenia en las manos y la plegaria absorta
    De ser mientras el agua me transforma y ya no se quien
    Soy sino un grito, un espasmo, y giro sobre mi
    Bendiciendo tu cuerpo en los espejos de tus ojos.

  6. Oscar Portela Dice:

    “Embriaguez del Desierto” está inspirado en uno de los hombres mas bellos del mundo: Nicky Lemons: su piel dorada como el oro y el silicio causa la embriaguez de los desiertos en donde se desocultan solo los oasis de los deseos y los dátiles que encierran la perfección de su cuerpo y de su rostro: un hombre único: Oscar Portela

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